¿Cómo leemos el menú de los restaurantes?

El diagrama muestra el patrón de lectura de los menús de restaurantes, tal y como lo estimaba la industria (imagen de International Journal of Hospitality Management).

La sabiduría convencional de los restauradores ha considerado tradicionalmente que sus clientes empiezan a leer el menú a partir de un supuesto “punto dulce”, que estaría situado en la parte superior de la página derecha. En consecuencia, ese es el lugar en el que deberían colocarse los platos que el restaurante quiere vender (la ‘cola de langosta a la esencia de leche evaporada’, por ejemplo). Para resaltar ese supuesto “punto dulce” los diseñadores del menú suelen añadir tipografías llamativas, fotos y cajas de texto destacadas.

Sin embargo, en este caso la sabiduría convencional tiene más de convencional que de sabiduría. Una investigación llevada a cabo por una estudiosa del negocio de la restauración de la Universidad de San Francisco ha llegado a una conclusión sorprendente…de puro obvia.

Sybil Yang utilizó un sistema de seguimiento de los ojos para averiguar cómo leemos los menús en los restaurantes. El resultado: los leemos como si se tratara de un libro: de arriba abajo y de izquierda a derecha, volviendo hacia arriba una vez finalizado, tal y como se muestra en el diagrama obtenido por la investigación.

La teoría del “punto óptimo” fue desarrollada por el diseñador William Doerfler, que describió un influyente “mapa focal” de menús durante la década de los 70. Sin embargo, en 1987 la Asociación de Restaurantes de EEUU encargó a Gallup un estudio para averiguar la veracidad de la teoría de Doerfler. Utilizando técnicas movimiento de ojos, Gallup averiguó en esencia lo mismo que acaba de hacer Yang: la gente lee el menú como si se tratara de un libro.

Yang no encontró nada parecido a un “punto dulce” pero sí que se topó con un “punto agrio”: la carta de ensaladas, que la gente suele pasar rápidamente, mientras pasan sus ojos atentos y pausadamente por el resto de los ítems, de los aperitivos a los postres. En palabras de la investigadora: “La buena noticia para los restaurantes es que sus clientes leen el menú cuidadosamente y parecen escoger primero un entrante y construyen la comida en torno a él”.

Otro plato, fuera del menú, analizado por Yang en su estudio son los llamados “platos señuelo”, esos platos de precio desmesurado que nadie va a pedir pero les da un toque de importancia y también sirven para reconducir al cliente dudoso hacia platos más caros. Por ejemplo, si el ejemplo anterior de la cola de langosta tiene un precio de 120 euros, el cliente tal vez esté más dispuesto a pagar por un entrocot al foie de “sólo” 60, que en comparación parecerá muy razonable.

Visto en Eurekalert. Más información sobre el diseño de los menús en Es mi ingrediente

Visto en COOKING IDEAS

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Una respuesta a ¿Cómo leemos el menú de los restaurantes?

  1. Muy buena entrada… me ha hecho sonreír.

    Cuando hacemos un cartel científico, ¿lo leemos como un libro?

    Creo que una pag. web la leemos como si fuera una F.

    Saludos desde el tao de la física.

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